"Los arrebatadores tienen una característica que los distingue del resto de los delincuentes: analizan la oportunidad para actuar, no lo hacen ?al voleo?. Observan cómo se mueve la víctima, si hay policías cerca, si hay mucho tránsito o algún otro obstáculo. Ese estudio de inteligencia dificulta la prevención del robo". Así se refirió Luis Alberto Mansilla, jefe de la Fase 1 de la Patrulla Motorizada, a los atracos que se cometen a diario en las calles.
Según el comisario, el motoarrebatador espera a que se reúnan las condiciones que juzga suficientes para cometer el ilícito. "No roban a cualquier persona, se deciden por los vulnerables. Prevenir robos no sólo le atañe a la Policía, sino también a los ciudadanos, que deben transitar por caminos seguros, y al Estado, que debe mantener iluminadas todas las calles, entre otras medidas", expresó.
Mansilla opinó que una mayor comunicación entre el vecino y los uniformados mejoraría notablemente las tareas de prevención. "Recibimos muchos llamados para advertirnos de robos que ya han sucedido, pero la gente debería llamarnos antes, cuando ve los movimientos sospechosos que anticipan el delito. Esos detalles parecen menores, pero sirven mucho", indicó, y alentó a los ciudadanos a contribuir con la Policía.
El titular de la Patrulla Motorizada señaló también que, sólo esa fuerza, detiene a 200 delincuentes por mes, de los cuales alrededor de un 17 % corresponde a arrebatadores. "Evidentemente no es suficiente porque se siguen cometiendo arrebatos, pero ese es un análisis que le correspondería hacer a los jefes de la fuerza", manifestó.
Mansilla precisó también que en los barrios periféricos (los que quedan fuera del cuadrante que forman las avenidas Roca, Sáenz Peña, Avellaneda, Sarmiento, Belgrano, Ejército y Colón) prestan servicio 70 motoristas. "¿Creen que hacen falta más?", le preguntó LA GACETA. "Eso no lo puedo responder", contestó. LA GACETA ©